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100 Frases de Julio Cortázar geniales e inspiradoras

Julio Cortázar nació en Bruselas (Bélgica) en 1914 y fue criado en Buenos Aires por sus padres argentinos. Adquirió la ciudadanía francesa años después de buscar el exilio político. Cortázar recibió el Prix Médicis poco después de mudarse a París en 1951, entre otros honores. Mientras estuvo en Francia, trabajó como traductor para la UNESCO y también tradujo al español a muchos autores franceses, norteamericanos y británicos, incluidos Edgar Allan Poe, Daniel Defoe y John Keats. Murió en Francia en 1984.

Las mejores frases de Julio Cortázar

1. ¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad.



2. Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Caminando por los inevitables cruces de caminos que reserva el destino para los amores atemporales.



3. Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada. Vives de esperanzas, pero ni sabes qué esperas.

4. Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.



5. La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizás más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad.



6. Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.

7. Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar.



8. No es que haya que vivir, puesto que la vida nos es fatalmente dada… la vida se vive a sí misma, nos guste o no.



9. Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

10. Buscas eso que llamas la armonía, pero la buscás justo ahí donde acabás de decir que no está, entre los amigos, la familia, en la ciudad.



11. Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.



12. Uno se duerme, eso es todo. Nadie dirá jamás el instante en que las puertas se abren a los sueños.

13. ¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?



14. Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.



15. Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.

16. Tengo tu foto; no para acordarme de ti cuando la miro, sino para mirarla cuando me acuerdo de ti.



17. La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.



18. Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso.

19. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.



20. Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.



21. Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito.

22.Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.



23. Hubiera sido tan fácil organizar un esquema coherente, un orden de pensamiento y de vida, una armonía. Bastaba la hipocresía de siempre, elevar el pasado a valor de experiencia, sacar partido de las arrugas de la cara, del aire vivido que hay en las sonrisas o los silencios de más de cuarenta años.



24. La memoria es un espejo que miente escandalosamente.

25. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.



26. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

Frases bonitas de Julio Cortázar

27. Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

28. Buscas eso que llamas la armonía, pero la buscás justo ahí donde acabás de decir que no está, entre los amigos, la familia, en la ciudad.



29. Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso.



30. Probablemente de todos nuestro sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

31. No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad.



3. Mi maligna manera de entender el mundo me ayudaba a reírme por lo bajo…



33. Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.

34. Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.



35. Estar vivo siempre parece como si fuese el precio de algo.



36. Siempre es como si las palabras y su tiempo estuvieran desajustadas, como si lo que debiera decirte ya no fuese oportuno, o no lo será un día en que vos o yo faltaremos, y nada podrá ser dicho.

37. Haces mal en ilusionarte, yo estoy lejos de todo. Tan lejos que me da asco.



38. Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno.



39. Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria.

40. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.



41. Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.



42. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito.

43. Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura.



44. Pero lo malo del sueño no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse…



45. Sacas una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, lo atas con ayuda de las palabras y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.

46. Regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya.



47. ¿De qué sirve un escritor, si no puede destruir la literatura?



48. Sí, el tiempo ha seguido y nos ha pasado. El tiempo, como un niño que llevan de la mano y que mira hacia atrás…

49. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos…

Frases inspiradoras de Julio Cortázar

50. Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado.



51. Si te caes te levanto y si no me acuesto contigo. Y contigo… al fin del mundo o donde la vida nos lleve.

52. Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía. Engaño puro, espejo para alondras. A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho mas entendimiento que entre los que están ahí mirando desde afuera.



53. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.



54. Así habían empezado a andar por un París fabuloso, dejándose llevar por los signos de la noche, acatando itinerarios nacidos de una frase de clochard, de una bohardilla iluminada en el fondo de una calle negra, deteniéndose en las placitas confidenciales para besarse en los bancos o mirar las rayuelas, los ritos infantiles del guijarro y el salto sobre un pie para entrar en el Cielo.

55. No sé hablar de la felicidad, pero eso no quiere decir que no la haya tenido.



56. ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden?



57. A veces no necesitamos a alguien que nos arregle, a veces, sólo necesitamos a alguien que nos quiera, mientras nos arreglamos nosotros mismos.

58. Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria.



59. Inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección.



60. Pero con los horizontes hay hacer algo más que mirarlos desde lejos; hay que caminar y conquistarlos.

61. Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas.



62. Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado.



63. Para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero.

64. Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás.



65. Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.



66. La cosidad, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción, empieza nuestro castigo.

67. Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.



68. Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura.



69. El derecho de vivir no se mendiga, ¡se toma!

70. Quiero que la maravilla de la primera vez sea siempre la recompensa de mi mirada.



71. Lo sabes bien, todo lo que nos desune es en el fondo lo que nos deja vivir tan bien juntos.



72. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.

73. No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo.

Frases geniales de Julio Cortázar

74. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.



75. Como no sabías disimular, me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.

76. De cuando en cuando ocurría que las palabras de los muertos coincidían con lo que estaban pensando los vivos (sí unos estaban vivos y los otros muertos).



77. Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.



78. Sintió una especie de ternura rencorosa, algo tan contradictorio que debía ser la verdad misma.

79. Si te caes te levanto y si no me acuesto contigo.



80. La felicidad es solamente de uno y en cambio la desgracia pareciera de todos.



81. Viene Navidad, viene Año Nuevo, y todos nos pondremos melancólicos, y sentiremos pasar otra flecha del tiempo muy cerca de nosotros. Todo lo que podría decirles a los dos en estos días no es materia verbal, no entre en una carta.

82. Yo creo que la única gran pérdida son las ilusiones, y a veces las certidumbres, por hermosas que sean, no alcanzan a reemplazarlas.



83. Era el sufrimiento gozoso, como la picazón bien rascada: sangra pero te gusta a la vez.



84. La gente se cree amiga porque coincide algunas horas por semana en un sofá, una película, a veces una cama, o porque le toca hacer el mismo trabajo en la oficina.

85. El alacrán clavándose el aguijón, harto de ser un alacrán pero necesitando de su alacranidad para acabar con el alacrán.



86. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.



87. Remolcándolo poco a poco lo trajo hasta la orilla, tomó en brazos el cuerpo vestido de blanco, y tendiéndolo en la arena miró la cara llena de espuma donde la muerte estaba ya instalada, sangrando por una enorme herida en la garganta.

88. Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir.



89. Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.



90. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros.

91. ¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.



92. La realidad está ahí y nosotras en ella, entendiéndola a nuestra manera, pero en ella.



93. Hay el espacio preciso que siempre reservé para posar tu carta, esa que nunca me escribiste.

94. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.



95. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.



96. ¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?

97. No se puede querer lo que quiero, y en la forma en que lo quiero, y de yapa compartir la vida con los otros. Había que saber estar solo y que tanto querer hiciera su obra, me salvara o me matara.



98. Yo quiero proponerle a usted un abrazo, uno fuerte, duradero, hasta que todo nos duela. Al final será mejor que me duela el cuerpo por quererle, y no que me duela el alma por extrañarle.