Saltar al contenido

Oraciones a Jesus el Justo Juez

Las oraciones son métodos de comunicación con la divinidad, una relación muy especial con Dios. Lo que suele subir en modo de oraciones baja como milagros, dice el dicho. A continuación, como en ninguna otra parte, presentamos las mejores oraciones a religiosas para compartir y utilizar.

Oraciones católicas: Devociones



Quédate Señor conmigo

Oh Cristo Jesús, yo te reconozco por Rey Universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido dado por Ti. Ejerce sobre mí todos tus derechos. Renuevo mis promesas del bautismo renunciando a Satanás, sus pompas y sus obras, prometo vivir como buen cristiano y muy particularmente me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de tu Iglesia. Divino Corazón de Jesús, te ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los corazones reconozcan tu sagrada realeza y que así, el reinado de tu paz se restablezca en el universo entero. Amén.



Creo en ti

Señor, Tú siempre me has dado la fuerza necesaria y aunque débil, creo en Ti. Señor, Tú siempre me has dado la paz de cada día y aunque angustiado, creo en Ti. Señor, Tú siempre me has guardado en la prueba y aunque estoy en ella, creo en Ti. Señor, Tú siempre has alumbrado mis tinieblas y aunque no tengo luz, creo en Ti. Amén.





Bendigo yo Tú Santo Nombre

Jesús, bendigo yo tu santo nombre, Jesús, mi corazón en ti se emplee, Jesús, mi alma siempre te desee, Jesús, te alabe yo cuando te nombre. Jesús, yo te confieso Dios y hombre, Jesús, con viva fe por ti pelee, Jesús, en tu ley santa me recree, Jesús, sea mi gloria tu renombre. Jesús, medite en ti mi entendimiento, Jesús, mi voluntad en ti se inflame, Jesús, contemple en ti mi pensamiento. Jesús de mis entrañas, yo te ame, Jesús, viva yo en ti todo momento, Jesús, óyeme tú cuando te llame. Amén.



Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con Tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.





Un minuto con el Niño Jesús

Bendíceme, Niño Jesús y ruega por mi sin cesar. Aleja de mi, hoy y siempre el pecado. Si tropiezo, tiende Tu mano hacia mí. Si cien veces caigo, cien veces levántame. Si me dejas Niño, ¿qué será de mí? En los peligros del mundo asísteme. Quiero vivir y morir bajo tu manto. Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, no me dejes Jesús mío. Y, al final, sal a recibirme y llévame junto a Ti. Tu bendición me acompañe hoy y siempre.
Amén.



Oración a Cristo en la cruz

Oh Señor
¿Cómo pueden los hombres verte en la Cruz clavado
y dejarte allí abandonado?

¿Cómo pueden mirarte y no amarte
ni prestar oídos a Tus Latidos
que llaman con purísimo amor no correspondido
a los hombres que ingratos, despiadados y llenos de pecados
te hemos, por completo, olvidado o negado?

De Vos, Nuestro Dios, nos avergonzamos
y juntos en la Cruz te hemos colgado
Tus Santas Llagas nos muestras
como mudo Amor por respuesta
que das Tu Vida por la nuestra

Tu Precioso Rostro, Señor, ya no reconozco
todo bañado de Sangre y polvo
por Tus Ojos se escapa la vida
pero todavía me miras con ternura infinita
para en plegaria de amor decirme
“No voy a irme, si en Mí tu vives”

Y yo Señor quiero abrazarte
y así de la Cruz bajarte
para ocupar el lugar que por mi ocupaste
pues a pesar de ser tan miserable
no quiero ya más permitir este ultraje

A mi Rey vestido de Sangre
¡cómo puedo no amarle!
si frente a Ti vengo a postrarme
para traspasar con mi pobre amor Tu Santa Carne
y así consolarte deshaciendo mi existencia en Ti
para solo en Ti vivir y decirte así, siempre si

Amén.





Oración al Cristo doliente

No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte,
Muéveme en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar por que te quiera,
porque aunque cuanto espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.



A la santa cruz

Cruz bendita que con alma y ser venero,
Madero impregnado de Celestial bondad,
Aquél que cansado en Su hombro te cargaba,
Dejó en tus astillas grabado el verbo Amar.

Su Sangre Inmaculada por tus vetas corrió un día,
Junto a ella Agua Santa más pura que un cristal,
Y ese rostro abofeteado por la injusticia y la ira,
Reclinase en tu costado en un ansiado final.

A ti que Su madre te regalo Sus lagrimas,
Que beso tus clavos y te abrazo junto a Juan,
A ti hoy me hinco, te contemplo y te pido,
Que si es posible te ame, cada día aun más.





Oración de entrega

Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y todo mi poseer. Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es Vuestro, disponed de ello según vuestra voluntad. Dadme Vuestro Amor y Gracia, que éstas me bastan. Amén.



Oración a Jesús sacrificado

Oh mi amado y buen Jesús, postrado en vuestra santísima presencia, os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de mi alma, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de Vos, Oh buen Jesús, el Santo Profeta David “Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos”. Amén.





Dulce Señor

Jesús, mi dulce Señor, te amo tanto, ayúdame a ser como quieres que sea. Soy tan pequeño y pobre, pero Tú, Jesús, que eres mi Señor, puedes ayudarme, debes ayudarme a convertirme. Quiero siempre vivir unido a Ti, como el sarmiento a la vid y deseo que mis hermanos te conozcan y amen por mí. Jesús, dulce Señor, tu bondad es inmensa, deja que la alegría y la seguridad de ser hijo de Dios se lean en mi rostro. Cuando te reciba en mi corazón, dame tu paz, déjame sentir que estás conmigo, para enfrentar juntos al día que deseo vivir como un regalo tuyo. Jesús, mi dulce Señor, necesito de tu gracia para parecerme más y más a Ti, necesito de tu amor para vencer mi egoísmo. Quiero llegar contigo al paraíso y por el momento colma mi corazón con este anhelo. Jesús, mi dulce Señor, ámame tan pobre como soy. Amén.